domingo, 25 de septiembre de 2011

EL DOCTOR MADOKO Y LA SEÑORITA NYBOL








Mientras
aguardo la inspiración
que esta noche me niegan las musas
reviso mi casilla de correo electrónico.

Gracias a Internet,
el doctor Madoko y la señorita Nybol
han logrado dar conmigo.

Pareciera ser
que el doctor Madoko tiene instrucciones
de llamarme hermano y ofrecerme
mucho dinero para beneficencia,
cosa absolutamente imposible;
si lo tuviera, me escondería bien lejos
para evitar mangazos.

La señorita Nybol
que ha embolsado
una suculenta suma heredada de su padre
(lamentablemente asesinado por sus enemigos)
se ha enamorado de mi foto de perfil
y anhela concederme su mano
a cambio de aceptar su amor y su dinero.

También, un banco muy famoso de España,
me anuncia que ha cerrado definitivamente
una cuenta que nunca tuve
y por si fuera poco
me han llegado como cien mensajes
de los abominables repartidores de spam
(ergo, mis amigos)
que solamente reenvían
las paparruchadas que reciben,
cuando yo preferiría, sinceramente,
que escriban unos cuantos renglones
de vez en cuando
para decirme que me extrañan un poco,
que aprecian mi amistad
y que puedo contar con ellos si hiciera falta.

Con semejante panorama
¿Cómo puede esperarse de mí
que esta noche escriba un poema memorable?

 
 

PAPIRO








Caminando
por las calles de El Cairo
me compré un papiro auténtico
que después de la prueba
con carbono catorce resultó falso,
por supuesto.

El tipo que me lo había vendido
llegó a traducirme
lo que estaba escrito;

con esa historia supuesta
escribí un poema
que ganó un premio literario
en un certamen
de poesía innovadora
con lo cual queda demostrado
que algunos poetas
viven anónimamente
en las calles de El Cairo,
que la reescritura
no es un ejercicio sin provecho
y que la renovación es algo cíclico en el mundo.

 
 

sábado, 17 de septiembre de 2011

AJEDREZ








UN PEÓN


“Un peón, un peón… Todo lo que necesito es un peón” pensó el profesor de ajedrez mirando su jardín por la ventana

 
 

EL COLOR DE LA NOCHE








Buscar en la memoria
el color exacto de la noche;

de esa noche.

Bucear en los recuerdos
hasta encontrar
la infinitud mágica del verbo,
su densidad,
sus matices,
la dimensión exacta de su abismo.

Palpar
la luminosa oscuridad
de aquellas horas.

Unir los fragmentos
del pasado
para comprender
que el ayer es un espacio
que nunca se encuentra
demasiado lejos.





jueves, 15 de septiembre de 2011

SIENTO QUE SE ME VA LA VIDA (De "Tránsito..." - 2007)





                                                       Llega la noche (Fotografía Antonio Cruz)



“wirklich lebendig in den schattigen Zeiten”
(Bertold Brecht)



Siento que se me va la vida
como un torrente
que no puede detenerse.

Cual barco
que no encuentra su puerto,
atravieso tempestades
esperando un rayo
que rasgue mis tinieblas.

He perdido todos
mis anhelos
en ese siniestro juego
llamado desengaño.

¿Algún dragón benigno
me entregará su fuego
alguna tarde?

                         02/02/2007

PALÍNDROMOS

PALÍNDROMOS


El escritor dedicó gran parte de su vida a encontrar algún palíndromo que lo transportara hacia la fama.
Como no encontró ninguno que lo dejara satisfecho decidió “atar a la rata”, preparó sus oídos para “oír ese río”, recordó la mansión antigua donde vive su amiga y anotó “Ana mora La Romana”, dedicó un instante de sus pensamientos a sus amigos de oriente y les escribió “Sasor y Sasum oíd, Selene les dio musas y rosas”; imaginó el campo y se dijo “acá va la vaca”; con bronca le chilló a su amigo “Odilo sé sólido” y al ver que este se ponía lloroso le espetó “amigo no gima”; evocó a “Noel, ese león”; con la mente puesta en su abuela alemana afirmó “amo a la Oma” y al final, enojado, “asó a la osa”, gritó “nada Adán” y se sentó a escribir una novela.

viernes, 9 de septiembre de 2011

POEMA VI (CATARSIS - 1998)






                                                                                                                        
                                                                                                                          “Oigo en la noche
el caer de la lluvia sobre los bambúes”
Chao Su Cheng (Entrañas Desgarradas)

Miro la noche que llueve…
La oscuridad rasgada
por efímeras chispas cegadoras.

Oigo el galope fragoroso,
sordos espasmos que retumban
y el alocado ritmo de las gotas
empapando el mundo
mientras habito este lugar
que es mío
y antes era nuestro.

Deslumbrado
por la siniestra sinfonía
de esta tempestad alucinada
descubro tu silueta
surgiendo desde el ensueño sin fin
que me rodea.

Y a tu pesar,
y a mi pesar
te veo en cada cosa
brotando de la nada
arrastrándome en tu extraño sortilegio
hacia oscuras trampas de nostalgia

Y a tu pesar
y a mi pesar
me siento prisionero
de tu mágico encanto
mientras mi alma se bate
con el ángel de la muerte y el olvido.

Invado este santuario con tu nombre
mientras miro la noche que llueve
y comienzo a descubrir
los senderos del exilio.

PROFANACIÓN







Casi por instinto
atravieso el abismo de la noche
a bordo de palabras-anhelos
ilesos a pesar del desvarío.

Pavorosa forma
de profanar los ritos
y hacerle trampas
a cada segundo de nostalgia

Apenas la matriz
de un mezquino acertijo
que llamaré poema
porque tu nombre,
que ni siquiera acerca luz
a mis tinieblas,
a pesar de mi orgullo,
sigue siendo una reliquia perfumada

                               28/01/1996

Inédito

domingo, 4 de septiembre de 2011

POEMA III (CATARSIS - 1998)





Tus raíces, allá,
allende los mares,
tierra sufrida de guerras
quemada por los soles
implacables del verano.
Mis raíces, acá,
como Atahualpa Inca
miro soberbio mi ser americano
y en el fondo no lo encuentro.

Te trajeron con el hombre
a bordo de ilusiones paternales,
pretendían tu surgimiento digno
de la tierra pródiga conquistada.

Los vientos de los dioses
anclaron las nave nostálgica
descendió aquella vida
abrazando tu existencia
en tu proyección generosa
profética en la misión desempeñada.

No desentonó tu pálida piel
ni fue metal tu rubia cabellera
fusión de razas fue
en la etnografía egoísta
de las banalidades humanas.
No se aquietó tu corazón
se colmó de amor
para repartir ternura
dignificando la sagrada conjunción familiar.

Más allá del abandono
la templanza de tu alma
y la continencia de tu espíritu
llegando íntegro
hasta los marginados del amor

guirnaldas diste a mi vacío
enlazadas como infinitos dones
las palabras y las manos
fertilizaron el resurgimiento, que fue mío.

Gérmenes potentes
acrediten la nueva conciencia
¡Oh duende de los ojos pálidos!
no te alejes.

Presencia divina guíanos poderosa
por los senderos de la libertad
que tanto protegiste;
presencia sobrenatural
impónenos el reino de la vida
con dignidad lumínica
para encontrar un nuevo Orden
mientras gozamos de la inmensa gloria
de haber resucitado.




sábado, 3 de septiembre de 2011

TANGUEDIA









Surcas la noche con aires de tragedia;
la nostalgia te acompaña fiel, apasionada
como el abrazo sensual que te distingue.

Son de roncos tambores te acunaron;
el teutón bandoneón te identifica,
cárcel de negros, prisión de sentimientos,
sensualidad prostibularia....
No sé por qué
te atribuyen dos por cuatro
si en tu corpus habitan cuatro cuartos.

Compadritos de alma guapa te guardaron
bien adentro de la sangre
y tu nota de arrabal mistongo
supo acunar peleas de malevos.

Sos bacán milonguero,
percanta de arrabal ilusionada
sos calle de suburbio y nostalgiosa esquina,
fueye, bulín, dolor, congoja y puro sentimiento.

Sos el alma mestiza del Río de la Plata.


Imagen recuperada de Internet



viernes, 2 de septiembre de 2011

MEDITACIONES EN DIESISIETE VERSOS







No he tenido la suerte

de ser dueño de acciones que coticen en la bolsa

y creo que mi foto, con mi biografía

nunca serán publicados por el Financial Times

pero nadie puede negar que soy un hombre rico.



Además de aquellas cotidianeidades

que justifican mi vida

(una mujer, los hijos, los amigos, la poesía… esas cosas)

he tenido la inmensa fortuna de poder viajar

hasta la esencia profunda de mí mismo

para encontrar allí, donde se definen vida y muerte,

donde cada quien descubre si su azaroso viaje

por la vida ha sido pertinente,

al hombre que empuñó el bisturí y la palabra

con la intención de curar cuerpos y almas

para saber que, al final de todo,

este peregrinar ha valido la pena.